Definición de proactividad

La proactividad es una de las habilidades blandas más destacadas; sin embargo, hay determinados puestos para los que no está tan bien vista. Posiblemente porque se malentienda su sentido. Esto es lo que sucede en la típica empresa que te dice “no te pagamos para pensar”. Analizamos las ventajas de la proactividad y matizamos los inconvenientes, ya que no son tales si se entiende bien el concepto.

Por qué se valora tanto la proactividad

La definición de proactividad apela a la capacidad de prever qué se va a necesitar en el futuro y anticiparse con una iniciativa acertada. Se tiene en gran consideración porque cada vez se requiere mayor agilidad. La burocracia y una excesiva supervisión son dos de los enemigos de la agilidad. Aunque todavía hay cantidad de empresas ancladas en estas prácticas de mando tan vetustas, van aumentando a buen ritmo las que aplican la estructura funcional que aportan las metodologías ágiles. Sobre todo en entornos muy tecnologizados, donde se exige tener capacidad crítica, creativa y absolutamente operativa. Si este es tu campo, harás bien en destacar la proactividad por encima de otras habilidades.

Las personas proactivas van a darse cuenta de un error o de algo que haya que ver con mayor detenimiento con la misma rapidez que las que no lo son. La diferencia está en que las primeras son capaces de pensar en una solución y, sobre todo, en cómo llevarla a la práctica. En el caso de que sus funciones y consideración en la empresa se lo permitan, hará la propuesta o directamente actuará con una urgencia mucho mayor que si la decisión tiene que pasar por innumerables vistos buenos. Todo ello se traduce en algo que a los empleadores les enamora: ahorran costes y ganan posición en el mercado, pues sus productos o servicios se ofrecen [+] Ampliar información


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